jueves, 1 de diciembre de 2016

MARÍA NUESTRA MADRE.

 


MARÍA NUESTRA MADRE

Cercanos ya al final de este año 2016 hacemos sin querer balance de un cúmulo de experiencias que han ido enriqueciendo y llenando de sentido nuestros días con momentos cruciales, conversaciones profundas o etéreas y hechos significativos que  marcan nuestro camino y ayudan a construir nuestra vida.

Acaba otro año, con una mezcla de melancolía y alegría que lo inunda todo. Y volvemos a sentirnos agradecidos por todo lo bueno que hemos recibido a diario, por esas situaciones no siempre fáciles y por las personas con las que Dios ha salido a nuestro encuentro y  que nos han enseñado tanto.

¡Vivir, construir entre todos, caminar juntos y mirando a una misma dirección… ¡ Así, con objetivos comunes es más fácil que nuestras inquietudes se hagan  realidad. Y es que no somos nada si nos movemos solos, porque necesitamos estar cerca de los demás, tener amigos, sentir afinidad y apoyo de un grupo donde poder trabajar por un objetivo común y compartir tareas comunes. Sin duda todo será  mejor si su esencia es tener devoción y depositar nuestra confianza y anhelos en María, la Virgen Madre de Dios.

Por todo lo anteriormente expuesto, hoy quiero traer a estas páginas de Siembra, mi humilde testimonio y relatar algunas de las actividades que desarrolla en el mes de noviembre desde hace pocos años uno de tantos grupos cristianos que componen el entramado de las  Cofradías en nuestro pueblo: la de la “Cofradía de Nuestra  Sra. del Traspaso”.

Dado que la titular de dicha Cofradía es una Piedad que representa el episodio de la Pasión de Cristo en que la Virgen María sostiene el cuerpo de su hijo muerto, cada 21 de noviembre y aprovechando que la Iglesia celebra la onomástica de “Nuestra Señora de la Piedad”, los hermanos de dicha Cofradía nos reunimos como si de una familia se tratase para celebrar una Misa en su honor, en la cual además de celebrar nuestra fe recordamos a los difuntos y se entrega a los nuevos hermanos y a los que conmemoran sus 50 años de antigüedad las medallas marcadas con la imagen de Nuestra Señora la Virgen del Traspaso. Pienso que no hay mejor forma de conmemorar esta fiesta que reunidos en torno al Altar de Dios, participando de una Eucaristía especial donde nuestra Virgen junto a su hijo ocupa un lugar privilegiado en el templo; sin duda, el contemplar el rostro sereno de María y a Jesús muerto en sus brazos de madre nos trae a la mente el doble mensaje de Jesús: “Amaos los unos a los otros como yo os he amado” y “No hay amor más grande que el de aquél que da la vida por sus amigos”.

En torno a esta fecha también tiene lugar una cena de Hermandad que se está convirtiendo en tradición y es motivo de encuentro con nuestros hermanos cofrades en una fecha diferente a la Semana Santa y en la que los hermanos pasamos una velada agradable compartiendo recuerdos y experiencias que nos hacen sentirnos más unidos debido al vínculo único y común que compartimos y que no es más que el profundo Amor y devoción a  nuestra imagen titular, una Piedad, bello nombre de origen latino que deriva del término “Pietas”, que quiere decir “sentido del deber”, ese sentido del deber que debería inundar nuestra vida por siempre y que nos ayudará a seguir trabajando en proyectos que llenan de plenitud y sentido nuestra vida, siempre juntos y sin decaer, tras las huellas de María nuestra Madre.