CRÓNICA DE LA UNIDAD DE ACCIÓN PASTORAL.
Día a día nos hemos levantado con
la información acerca del impacto del coronavirus, no sólo en nuestro país,
sino también en el mundo entero, situación que sin duda nos lleva a la reflexión,
a analizar y darnos cuenta qué es lo verdaderamente importante y de cuánto
echamos de menos, más que nunca, las cosas sencillas a las que no dábamos
valor.
A nivel de nuestra UAP de
Manzanares, desde el lunes 16 de marzo comenzó a emitirse la Misa en directo
a través del Facebook de la Parroquia de Altagracia, oficiada por D. José
Felipe y ayudado por Paco Navas, quien hace las lecturas, y Ángel
García-Consuegra, encargado del directo y quien graba también la Misa para
emitirse posteriormente en Manzanares 10 TV.
La escucha de la Santa Misa nos
ha dado la oportunidad a los feligreses de reunirnos en torno al Altar, para
seguirla diariamente desde nuestros hogares y podernos unir en oración a
nuestros hermanos, los más cercanos y los del resto del mundo. Dada la
imposibilidad de realizar materialmente la Comunión Sacramental, desde casa
expresamos el deseo de recibir a Jesús en el Sacramento de la Eucaristía y
pedir recibirlo espiritualmente, realizando la Comunión Espiritual y rezando la
oración: “Yo quisiera, Señor, recibiros con aquella pureza, humildad y devoción
con que os recibió vuestra Santísima Madre, con el espíritu y fervor de los
Santos. Amen”.
En estos días en que los mensajes
fluyen constantemente me llegó esta noticia que quiero compartir y cuyo texto expongo
a continuación “…El cardenal Robert Sarah
subrayó que los sacerdotes que rezan solos y celebran la misa en soledad
descubren que "no son principalmente líderes de reuniones o comunidades,
sino hombres de Dios, hombres de oración, adoradores de la majestad de Dios y
contemplativos". Entonces miden la inmensa grandeza del Sacrificio
Eucarístico que no necesita de una gran audiencia para producir sus frutos. A
través de la Misa, el sacerdote toca el mundo entero," recordó”.
También hemos podido celebrar la Semana
Santa “desde casa”, de un modo muy diferente, sin desfiles procesionales ni
celebraciones religiosas “en vivo”. Muchos cofrades hemos puesto en nuestros
balcones al titular de nuestra Hermandad o hemos preparado pequeños altares en
nuestras casas. También hemos asistido a las celebraciones a través de una
pantalla, observando la inusual imagen de celebraciones a puerta cerrada en los
templos vacíos en este tiempo litúrgico. Para vivir intensamente estos días
hemos seguido algunas recomendaciones y en muchos hogares, sobre todo en los
que hay niños como es mi caso, hemos colocado una rama de olivo en el balcón y
elaborado palmas con papel para celebrar el Domingo de Ramos,
acompañando simbólicamente al Señor en su entrada a Jerusalén.
También hemos seguido el Triduo
Pascual, centro de la fe y de la vida de la Iglesia; las circunstancias de
seguir las celebraciones desde casa han obligado a omitir el Lavatorio de pies
en la liturgia del Jueves Santo e incluir dentro de la Oración Universal del
Viernes Santo, una intención especial por los enfermos y víctimas del
coronavirus. Así mismo, desde nuestra casa hemos acompañado nuestras
celebraciones con símbolos como una cruz el Viernes Santo, conmemorando la muerte
de Cristo en la Cruz y una vela el sábado santo para conmemorar la más grande y
santísima noche del año.
Al no salir las procesiones a las
calles, se han recuperado las grabaciones de video de años anteriores,
retransmitiéndose por redes sociales. En concreto, las ocho Hermandades de
Pasión de Manzanares nos han ayudado a revivir emociones interiorizadas en
nuestra alma, enviándonos imágenes de otros años o fotos de sus titulares con
mensajes que nos han ayudado en cierta medida a sobrellevar esta Semana Santa
tan atípica.
El 19 de marzo comenzó también el
envío, a través de whatsap principalmente, de “Palabras junto al lago”, en
la que cada día, jóvenes y familias de la UAP de Manzanares leen el Evangelio y
nos invitan a la oración y meditación del mismo. Dicha idea ha estado
coordinada por Beatriz Torti, acompañante de un grupo de chicos de
Postconfirmación quienes con sus respectivas familias empezaron a hacer los
vídeos que han sido posteriormente montados por Ángel García-Consuegra.
Termino estas líneas en tiempo de
Pascua, tiempo fundamental para los creyentes, tiempo para orar por todos
aquellos que nos han dejado, por los que se han mantenido en primera línea
cuidando de los demás durante el estado de alarma y por los que seguimos
luchando por y para hacer de este mundo un lugar mejor para el crecimiento y la
convivencia.
MARÍA TERESA GARCÍA PERALES

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