lunes, 1 de septiembre de 2025

EL GOZO DE PREGONAR

 

EL GOZO DE PREGONAR.



Cuando tus ojos recorran estas letras, la Fiesta del Señor estará próxima y como cada año, en la noche previa al día en que conmemoramos a nuestro Patrón, se llevará a cabo el Pregón. Y es justo este año, quien os habla desde estas líneas, la persona que tendrá el privilegio de dar lectura al mismo, siguiendo una tradición que nos une en familia, con todos aquellos que un 24 de septiembre a lo largo de los años, me precedieron y alzaron su voz ante un pueblo emocionado al lado de su Dios.

Pregonar al Señor de Begíjar es un gozo, un motivo de alegría infinito. Poder sentir muy de cerca a nuestro Cristo de la Veracruz, susurrarle, comunicarle lo que siento, ante mi gente y ante mi Dios, sin duda un privilegio que colma mi alma de gratitud. Es una oportunidad de transmitir por unos minutos un mensaje de fe y esperanza ante mi pueblo, junto al que he crecido, siempre al amparo del Señor, el mejor vecino que nunca pude tener, y con el que siempre he compartido mis mejores momentos y también los más difíciles, sabiendo que, en cada paso, en cada celebración y en cada silencio, encontraba las respuestas a mis dudas y el consuelo a mis plegarias.

¡Cuántas veces me he arrodillado ante ti buscando tu mirada, y te he pedido que silenciases mis miedos!. Gracias por ser siempre mi refugio y permitirme pregonarte en este año jubilar, cuyo lema:  'Peregrinos de la Esperanza', nos empuja a seguirte, guiados por tu ternura, y caminando hacia la Luz que prometes desde tu cruz redentora.

Por eso, gracias de corazón a la Cofradía, y en especial al Hermano Mayor, por brindarme el honor de poner voz al sentimiento compartido de una devoción que nos une a través de los siglos.

Gracias también a mis padres, que con su ejemplo sembraron en mí una devoción sincera que me empujó siempre a creer en un Cristo que ha llenado mi vida de sentido; ellos ya descansan junto a Dios y seguro, que en ese día tan especial que será para mí el día del Pregón, me darán la fuerza y el aliento que sin duda, voy a necesitar, porque sé que el amor verdadero no tiene límites, trasciende el espacio y el tiempo y, su recuerdo que sigue latente siempre en mi corazón, me ayudará a expresar los sentimientos más recónditos de mi ser, en un halo de nostalgia y gratitud sincera.

Ojalá mis palabras sean el reflejo de todas las bendiciones que nuestro Cristo nos concede en nuestras vidas. Bendice al pueblo de Begíjar que siempre te honra y te alaba, y también a todos los que, desde lejos, sienten tu presencia viva en su memoria y en su fe.

¡Feliz Fiesta del Señor! Que su amor siga bendiciendo nuestras vidas y nuestro pueblo por siempre.

 

MARÍA TERESA GARCÍA PERALES – MANZANARES, JULIO DE 2025.