jueves, 24 de febrero de 2022

ENTREVISTA A DON DIEGO R. GALLEGO, DIRECTOR DE CÁRITAS INTERPARROQUIAL.

 

ENTREVISTA A DON DIEGO R. GALLEGO, DIRECTOR DE CÁRITAS INTERPARROQUIAL.  

                                                                             

Cáritas Española es una organización oficial de la Iglesia, sobradamente conocida, instituida en 1947 por la Conferencia Episcopal Española. Su misión es promover el desarrollo humano integral de todas las personas y todos los pueblos, especialmente los más pobres y excluidos, a través de programas de acogida y asistencia, empleo y economía social, familia y mayores -entre otros muchos-.

En España existen 70 Caritas Diocesanas, que a su vez están formadas por las Caritas Parroquiales, en las que colaboran 83000 personas voluntarias que trabajan para construir una sociedad que respete la dignidad de todas las personas.

Entrevistamos a Don Diego R. Gallego, Director de Cáritas Interparroquial de Manzanares desde el año 2015.    

                                                                                                            

                                                  

P. Cuál es la acción que Cáritas desarrolla en Manzanares y qué objetivos persigue?

 

R. Nuestra acción consiste en dar respuesta, dentro de las posibilidades que tenemos, a las realidades de pobreza y exclusión de la localidad. Cáritas es la organización de la Iglesia Católica que tiene como misión ejercer la acción social, que no es otra cosa que la opción evangélica preferencial por los pobres desde la caridad y la lucha por la justicia. En base a ello, nuestro objetivo principal no es otro que ayudar al desarrollo integral de la dignidad de todas las personas que se encuentran en situación de precariedad social.  

 

                                                     

P. ¿Cómo se traducen esos objetivos en la práctica? ¿A cuántas personas se  atiende en Manzanares?

 

R. Tenemos distintos programas y acciones para apoyar, acompañar y promocionar la realidad de las diferentes personas participantes. Acogida a familias, personas sin hogar, temporeros, inmigrantes, con varios talleres, como el de reciclaje e inserción socio laboral, el de apoyo escolar y el de formación e inclusión de la mujer.

En el año 2021, se han beneficiado de las ayudas prestadas, más de 500 personas.

 

P. Qué tipos de ayuda se dan?

 

R. Cáritas trabaja con complementariedad con otras instituciones. que también tienen como objetivo atender y ayudar a las personas necesitadas, como los Servicios Sociales Municipales, y otras ONGs.

Las ayudas más frecuentes son para que las familias puedan hacer frente al pago de suministros, como recibos de electricidad o gas, teléfono, alquileres o hipoteca. También se dan ayudas para gastos de farmacia, gafas, dentista y naturalmente, para ropa, mantas, limpieza e higiene y alimentación.

 

                                                     

P. ¿De qué manera se dan las ayudas?

 

R. La premisa fundamental es dignificar las ayudas. En lugar de entregar alimentos damos vales para canjear en tiendas de alimentación o tarjetas de crédito con un saldo determinado, que llamamos tarjetas monedero, para que los participantes puedan hacer la compra que necesiten como la hacemos cualquiera de nosotros. Confiamos en ellos, les hablamos de igual a igual, ellos por circunstancias, están en una situación y nosotros en otra. Nos vemos de vez en cuando y nos aseguramos que el dinero se ha utilizado de un modo normal y razonable. Si se ven cosas raras, se dan los consejos y las razones para que las compras sean más adecuadas.

 

                                                     

P. ¿Cómo se atiende a las personas que solicitan ayudas?

 

R. Se recibe a los que lo solicitan con cita previa para evitar en lo posible colas y situaciones incomodas para los participantes. Se les acoge con discreción, cariño y atención. Las personas que están en acogida hacen un ejercicio de máximo respeto a las personas que atienden. Los voluntarios que desarrollan esta tarea suelen decir siempre, que reciben más que lo que dan.

 

 

P. ¿Cuál es la situación real de personas en exclusión social ?

 

R. En el informe FOESSA, elaborado por una fundación vinculada a Cáritas Española, referido al año 2021, se constata que tras 2 años de pandemia, la desigualdad social se ha incrementado. Los más ricos se han enriquecido más, y ha aumentado el número de familias y personas en situación de exclusión y pobreza. En Castilla la Mancha, 4 de cada 10 hogares llegan bien a fin de mes, y 6 tienen problemas, de los cuales 4 están en exclusión. Resolver esta cuestión es responsabilidad de las administraciones públicas. Se están dando pasos positivos, como la implantación del Ingreso Mínimo Vital, los Planes de Empleo locales y el trabajo que se desarrolla por los Servicios Sociales de los Ayuntamientos, pero todavía quedan muchas personas insuficientemente atendidas. Cáritas actúa coordinada con las administraciones, de forma complementaria. Tenemos una manera más ágil de actuar con menor nivel de burocracia y de exigencias a los participantes y una mayor flexibilidad al dar las ayudas.

Es oportuno resaltar que en Manzanares contamos con una ayuda muy importante del Ayuntamiento, que subvenciona con 40.000 euros anuales nuestro Taller de Reciclaje e Inserción Socio Laboral.

 

 

P. ¿Qué cauces hay para ayudar a Cáritas?

 

R. Aportando tiempo y trabajo colaborando como Voluntario, o contribuyendo con aportaciones económicas con ingresos en nuestra cuenta corriente, haciéndose socio, o mediante legados y donaciones. Desde las empresas dando oportunidades a los participantes que proceden de un itinerario de inclusión, y desde los medios de comunicación desmontando tópicos relativos a la pobreza e inmigración, haciendo un juicio crítico de la realidad y en general, siendo sensible y solidario con la labor que se hace desde Cáritas para con los más necesitados.

 

Gracias Don Diego por darnos a conocer la labor que realiza Cáritas en Manzanares. Es admirable el tiempo y servicio generoso que dedican los voluntarios en nuestra localidad y que a pesar de las dificultades ponen todo su empeño para que los que más lo necesitan se sientan acompañados y comprendidos.

                                                     


domingo, 20 de febrero de 2022

ENTREVISTA A DON ANTONIO LÓPEZ DE LA MANZANARA BARRANCO.

 

SEMBLANZA DE UN SACERDOTE

“Ser sacerdote significa entregar tu vida a Jesucristo, en su Iglesia, a fondo perdido, para hacerlo visible (sacramentalizar, decimos) como Pastor de sushermanos. Decía San Agustín a su comunidad: «Con vosotros soy cristiano; para vosotros, Obispo... Lo primero es una gracia que me salva; lo segundo, una responsabilidad que me hace temblar» (no cito literalmente). Pues ser sacerdote está «en orden» a que todos los bautizados vivan su condición de cristianos, de bautizados”.

(Don Pedro López de la Manzanara en un artículo de Siembra en 2008).

No es tarea fácil resumir en unos renglones una vida plena, de entrega generosa y servicio a través del Ministerio Sacerdotal, como la de Don Pedro López de la Manzanara Núñez-Barranco, sacerdote nacido en Manzanares.

La noticia de su muerte, a los 71 años de edad nos sorprendía el pasado 30 de noviembre. Al día siguiente fue despedido en un multitudinario funeral en la Parroquia de la Asunción, presidido por el Obispo de Ciudad Real Don Gerardo Melgar y más de un centenar de sacerdotes, interviniendo también en la Misa el Coro del Seminario Diocesano.

Sus padres: Cesáreo y Manuela, tuvieron dos hijos más: Martín y Antonio. Hemos pedido a Don Antonio, su hermano pequeño,  que nos responda unas preguntas y así poder conocer más la vida de Don Pedro.

¿Cómo decidió Don Pedro ser sacerdote?

Mi hermano siempre agradecía que mi madre le hubiese enseñado desde muy pequeño quien era Jesús y la Virgen María. Desde entonces tuvo admiración por los dos y con siete años tuvo su primera relación con la Iglesia, al entrar a formar parte de la plantilla de monaguillos en la parroquia de la Asunción de Manzanares.

Al cumplir los once años, plantea en a nuestra familia su deseo de ingresar en el Seminario Diocesano de Ciudad Real, cuestión que no era fácil como consecuencia de que la economía familiar era muy humilde, pero gracias a la colaboración de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús del Perdón, así como de familiares cercanos y amigos, logró su ingreso.

Cuando cumplió dieciséis años, y gracias a la implantación de becas nacionales y su trabajo en verano, bien dando clases particulares, en la vendimia o más adelante, trabajando en hoteles y restaurantes de la costa, pudo mantenerse y pagarse sus estudios.

¿Qué recuerdos tienes de cuando él era niño?

En su etapa de monaguillo, ya solía jugar con nueve o diez años, a celebrar la Misa en su casa. Se vestía con una bata negra de nuestra abuela y un roquete que le confeccionó mi madre, que era costurera. Nuestro hermano Martín oficiaba de monaguillo y yo que era el pequeño, de feligrés, comulgando con galletitas. Recuerdo que utilizaba frases en latín, porque la misa en aquella época tenía partes que se decían en latín.

¿Cómo lo definirías?

Siempre fue un magnífico estudiante con notas brillantes, buen deportista y extraordinario conversador. Tenía la magia, en su expresión y alocuciones, de conseguir que quien lo escuchaba, no se cansaba de oírlo. Era de las personas que durante su vida fue fiel a sus creencias y las ejercía. Daba gracias a Dios, por haber nacido en una familia humilde de la que siempre se sintió orgulloso. Aunque siempre ha estado, a veces lejos de ella, siempre estaba pendiente a la vez. No se le olvidaba un cumpleaños, un aniversario. Siempre estaba presente, aunque estuviese ausente.

Su visita a los enfermos era muy habitual, así como a la cárcel. Sus donativos eran constantes dentro de su humilde economía. En resumen, era un hombre de fe.

¿Recuerdas alguna anécdota de su vida en especial, digna de ser contada?

Sí, hay una anécdota, que tras el fallecimiento de un compañero sacerdote, Pedro fue a visitar a unas monjas en su convento. Cuando llegó, todas ellas salieron a recibirlo muy apesadumbradas y tristes por la muerte de este sacerdote y Pedro les dijo, como era él, con carácter: “Vamos a ver, nos lo creemos o no. Nuestro amigo ha nacido a la Nueva Vida y ello nos tiene que llenar de alegría y satisfacción. Ya está junto al Padre”.

¿Qué servicios pastorales desarrolló a lo largo de su vida sacerdotal?

Desde que fue ordenado sacerdote a los 24 años en Castellar de Santiago, desarrolló su vida sacerdotal por muchos lugares y servicios: Horcajo de los Montes, Cali (Colombia), Coordinador de Pastoral Juvenil y Puertollano, Formador del Seminario Menor y Las Casas, Parroquia de San Juan de Ávila en Ciudad Real, Delegado en Cáritas Diocesana, Roma (por estudios teológicos), Bolaños de Calatrava y su último destino, la Parroquia de Santiago Apóstol en Ciudad Real.

Aunque su vocación era servir en una parroquia, poco tiempo de su sacerdocio pudo hacerlo. Su voto de obediencia, le llevo a pasar muchos años en el Seminario de Ciudad Real para formar y educar a los futuros candidatos al sacerdocio. Primero una etapa de siete años como formador del Seminario Menor, y luego más tarde once años como Rector. Por tal motivo, quizás sea uno de los sacerdotes más conocido y querido en la Diócesis por sus compañeros, ya que prácticamente todos los menores de cincuenta años han convivido con él en el Seminario.  

Gracias Don Antonio por darnos a conocer la trayectoria personal de Don Pedro. Somos muchos los que hemos tenido la suerte de oírlo decir Misa, predicar o incluso asistir a charlas que ponían de manifiesto su inteligencia y completa formación .

Don Antonio también nos cuenta que el mismo día de la muerte de su hermano le llegó, a través de una religiosa, una reflexión de Don Pedro escrita en 2011 (y leída en la Misa Exequial), sobre su sueño de llegar al cielo. Dice así:

“ME ALEGRÉ CUANDO ME DIJERON…”(Salmo 122).

“Con paz, confianza y alegría, cada vez soy más consciente de haber recorrido ya la parte ascendente de la vida, soy consciente de estar bajando y dibujando ya los senderos hacia la casa del Padre, agradecido y gozoso por el regalo de la vida, mi vida, pero sintiendo el cansancio acumulado también por rehacer tantas veces caminos y trechos equivocados.

Sueño con esperanza en el abrazo final.

Sueño en el vientecillo fresco que vendrá a mi encuentro ladera arriba y que sorprendentemente pondrá a arder mi corazón.

Sueño con reconocer al Hijo, con sus llagas resucitadas, como amor eterno por mí, confío que saldrá a mi encuentro, me abrazará y pondrá su rostro junto al mío, arañado y magullado por mis propios golpes para presentarme junto a él y como él, el hijo en el Hijo a su Padre.

Sueño, espero y confío que el Padre correrá a abrazarme y levantará mi cabeza y enderezará mi cuerpo, y me cubrirá de besos y me abrirá las puertas y me sentará a la mesa y me secará las lágrimas y me lavará los pies y con unción sanará mis muchas heridas y definitivamente me dará a comer su vida; carne y sangre gloriosa de su Hijo, cordero sacrificado y comeremos juntos y en su rostro veré los mil rostros amados que me adelantaron por el camino y esperaré a los que amo.

Sueño en la sobremesa al lado del fuego, recuerdo de traiciones de mayor amor, como Pedro. Con café y copa, ahora sí, hablando de la vida y de mi vida, yo acusándome y los tres defendiéndome y excusándome.

Sueño con un juicio justamente misericordioso, con esta sentencia purificadora: no podrás gozar plenamente de la gloria hasta que todos, a los que has amado, vosotros, no terminen su camino y compartan nuestra mesa.

 Sueño con ver a la Madre, bálsamo en esa espera, hogar y brazos acogedores, ojos y labios que besan, refugio de pecadores.

 Sueño con la bienaventuranza eterna para la que Dios me creó, el Hijo me redimió y el Espíritu me santificó. Ya están pisando mis pies tus umbrales Jerusalén, del Cielo, con temor y asombro ante Dios, con rubor y pesar por mis pecados, con más amor y deseo de calmar mi sed con el agua viva de la fuente, espero, confío, amo, hasta el encuentro final. Amén”.

MARÍA TERESA GARCÍA PERALES.