De las celebraciones que se realizan a lo largo del Calendario Litúrgico en Manzanares, la Semana Santa es sin duda una de las fechas del año más esperada. Es obvio que este “fenómeno sociocultural y religioso” constituye una de las fiestas religiosas más populares y arraigadas en la mayoría de los pueblos y ciudades de nuestra geografía en las que multitud de procesiones recorren las calles. Somos muchos los que vibramos al ver nuestras imágenes y resulta ser un regalo para los sentidos, el poder contemplar las carrozas avanzando, con olor a flores y a primavera recién estrenada, velas, faroles e incienso y a su vez, el bullir de los cofrades y la gente, testigos de tanta belleza en las calles de nuestro pueblo.
Desde hace tres años
consecutivos hemos experimentado, en los meses previos a esta fiesta, la
incertidumbre de si podría desarrollarse o no con normalidad. También se ha
notado la inquietud de las Cofradías que en este tiempo no han sentido la
ilusión de la víspera de su estación de penitencia y han experimentado un
cúmulo de tristeza al no poder llevar a cabo los ritos que al procesionar
realizan. No obstante, su ilusión ha seguido intacta y durante todo el año se han
seguido movilizando para organizar y celebrar cultos en honor y alabanza de las
imágenes que veneran, para poder así apoyar y enriquecer la acción
evangelizadora en nuestro ambiente y llevar a cabo una manifestación externa y
pública de la fe que sienten y comparten; todo el esfuerzo de las personas que
trabajan en las Cofradías de nuestro pueblo, lo engrandecen.
Pero es que, independientemente
o no de que los pasos salgan, de la belleza de las imágenes o de la reacción
que provoquen en nosotros, para los cristianos este tiempo litúrgico ha de
suponer una invitación que nos lleve a participar intensamente en cuantas
celebraciones tienen lugar en estos días en que conmemoramos la Pasión, Muerte y
Resurrección de Jesús.
Vivir la Semana Santa, con o
sin procesiones, nos ayuda a avanzar en nuestra vida espiritual y renovar
nuestro sentir cristiano, al suponer un tiempo de recogimiento y meditación que
nos ofrece la oportunidad de olvidar las prisas de la vida, acercarnos a
nuestros templos y crecer en la fe, para unidos en oración, poder reflexionar en
la grandeza y trascendencia de los misterios de la Pasión, Muerte y
Resurrección de Jesús.
Pidamos
pues que todo lo vivido en Semana Santa, ya sea dentro como fuera de los
templos, nos ayude a avanzar en nuestra vida espiritual, haciendo realidad un
deseo de renovación en nuestro sentir cristiano, que no debe ser de un día,
Cuaresma o Semana Santa, sino de todos y cada uno de los momentos de nuestra
existencia. Y también no olvidemos que el testimonio de los cofrades de nuestro
pueblo, la acertada acción de sus Juntas Directivas y nuestra oración por
ellas, hará que nuestras cofradías avancen, crezcan y contribuyan a la
renovación de nuestra Unidad Pastoral de Manzanares.
Para finalizar me encomiendo a la titular de mi
Cofradía, la Virgen del Traspaso, para que nos consuele, nos acompañe y sostenga
como a su hijo, en el a veces difícil sendero de la vida. Mi deseo también de
que viváis estos días de Pasión con el
recogimiento que merecen. Preparad vuestro corazón para acoger al Dios único y
vivo que es nuestra Luz, la Esperanza y quien da sentido a nuestra vida. ¡Que
podamos vivir con fe el Misterio Pascual y mantengamos siempre esta tradición
heredada de celebrar la Semana Santa!.
MARÍA TERESA GARCÍA PERALES.