LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL EN EL MUNDO ACTUAL.
En los últimos años se habla mucho de Inteligencia Artificial, aunque
este término no es nuevo, ya que data del año 1956. Fue acuñado en una Conferencia
celebrada en el Dartmouth College de Hanover en Estados Unidos, donde un grupo
de científicos se reunieron con una propuesta novedosa, al establecer que las
máquinas podían emular la inteligencia humana. A partir de entonces, se
sentaron las bases para su estudio, y eso hace, que en la actualidad estemos
totalmente familiarizados con el término. De hecho, hoy en día, es algo que no
podemos obviar, debido al desarrollo exponencial que ha experimentado en pocos
años y el gran impacto que tiene en nuestras vidas: cambiando nuestros hábitos,
nuestra forma de comprar y de relacionarnos, ofreciéndonos nuevas herramientas
para realizar nuestro trabajo de forma más eficiente, incorporándose a los
diferentes medios de locomoción para hacerlos más seguros, revolucionando la
medicina, ayudando a predecir desastres naturales, optimizando el rendimiento
en la agricultura, y tantas cosas más, que siendo tan grande la aplicabilidad
que se le puede dar, este motivo nos desborda y abruma.
Creo que, a pesar de ese miedo, la IA nos ayuda a ampliar nuestras
capacidades, a pesar del costo y esfuerzo que hemos tenido que realizar para adaptarnos
a ella. En mi sector concretamente, el de la enseñanza, la IA me ha obligado
como maestra, a actualizarme y adaptar mi metodología a los cambios que se van
estableciendo de forma rápida y paulatina en los centros educativos,
incorporando herramientas digitales para potenciar el aprendizaje y la
motivación del alumnado, y transformando y enriqueciendo nuestro rol de
docentes, sin reemplazarlo.
Hoy en día la legislación
educativa que rige nuestro sistema educativo, en concreto la LOMLOE, o Ley
Orgánica 3/2020, de 29 de diciembre, respalda esta transformación educativa y
está dotando a las instituciones educativas de recursos y herramientas, que
incluyen a la IA, para impulsar estos cambios, personalizando y adaptando los
procesos de enseñanza-aprendizaje, a las necesidades específicas del alumnado
Ojalá la utilización de la IA
no nos deshumanice y separe como miembros de una sociedad en la que crecemos
juntos, y que sobre todo ahuyente los problemas de aislamiento y psicológicos
provocados por la adicción a herramientas tecnológicas sin las que a veces, no
sabemos vivir.
Que, en cambio, podamos redescubrir
la parte humana que subyace tras cada avance tecnológico, tomando conciencia
que más allá de las pantallas, han de primar otros aspectos que mejoren
nuestras relaciones como: la empatía, las emociones, la colaboración y todo lo
que nos define como seres humanos, para así mejorar nuestra calidad de vida,
sin afectar nuestras relaciones, potenciando así el bienestar colectivo. Sólo
así, seremos capaces de construir un futuro verdaderamente humano en una era
cada vez más digitalizada y artificial.
MARÍA TERESA GARCÍA PERALES (Agosto de 2025).
