El pasado 14 de junio, un grupo de feligreses de la Parroquia “Altagracia” acompañados por don José Felipe, partíamos desde la plaza del Gran Teatro a las 8 de la mañana. Nuestro destino era Madrid y aunque el tiempo no nos acompañaba debido a las altas temperaturas que hubo durante esa semana, pudimos vivir y disfrutar de una jornada muy agradable.
Tras una
breve parada durante el camino, llegamos a la Plaza de España desde donde
fuimos caminando hasta la Catedral de la Almudena, no sin antes pasar por el
Palacio Real y poder contemplar a la Guardia Real por detrás de las verjas de
la plaza de la Armería. Una vez en la Catedral nos dirigimos al Museo de la
misma, donde pudimos conocer a partir de todo lo que nos relató el guía que nos
acompañó, multitud de curiosidades y anécdotas en torno a este
bello edificio, así como una muestra del patrimonio cultural y artístico del
Cabildo Catedralicio.
Empezamos
la visita por la Sala Capitular, el lugar donde se reúne el Cabildo y cuyas
paredes aparecen totalmente ornamentadas por
mosaicos, obra de Marko Iván Rupnik, sacerdote católico jesuita, artista, teólogo y
escritor que se ha hecho famoso como mosaista de numerosas iglesias en Europa. Es también conocido
por ser quien diseñó el logo del Año de
la Misericordia (2016).
Decir que
me llamó bastante la atención la casualidad de que ese mismo día se
conmemoraban los 24 años de la Consagración de la Catedral de la Almudena, allá por el año 1993 por Su Santidad el Papa Juan
Pablo II. De hecho pudimos contemplar expuesta la casulla que llevó aquel día
tan importante.
Otros
elementos que pudimos contemplar dignos de ser mencionados fueron los retratos de los doce obispos que han regido la
diócesis desde 1885 hasta la actualidad, junto a los cuales estaban los
retratos de los reyes promotores de la construcción de la Catedral, don Alfonso
XII y doña María de las Mercedes. Continuamos el recorrido con las salas
dedicadas a los dos Patronos de la ciudad: Santa María la Real de la Almudena y
San Isidro Labrador, la primera vestida con uno de los muchos trajes que las
reinas le donaban. Y tras contemplar una selección de ofrendas y donaciones,
propiedad de la Congregación de la Real Esclavitud pudimos ver imágenes
digitales del valioso códice de Juan Diácono, el documento más antiguo sobre la
vida y los milagros de San Isidro, escrito en latín medieval y descubierto en la madrileña Iglesia de San Andrés
en el año 1504 cuando se realizaba un inventario de bienes eclesiásticos. El
documento fue encontrado con un arca mortuoria con los restos incorruptibles de
San Isidro. En dicho documento se describen algunos detalles de la vida de San
Isidro así como cinco de los milagros atribuidos al mismo.
A continuación, subimos a la cúpula de la Catedral, desde donde
pudimos contemplar unas vistas extraordinarias de la ciudad que nos acogía para
a continuación visitar La Cripta que fue lo primero que se terminó e inauguró
de este templo, en 1911. Allí pudimos
disfrutar del efecto óptico de las 558 columnas distintas que sustentan desde abajo toda la planta de
la Catedral, de las capillas y las esculturas de Benlliure y de una luz tenue y
una música de fondo que lo invade todo y que te sumerge en un ambiente de misterio
junto a la multitud de tumbas que allí se encuentran, debido a que esta Cripta
debió ser el Mausoleo de la Reina Mercedes, motivo por el cual muchas familias
pudientes compraron aquí sus mausoleos para enterramientos.
Para
terminar la Visita entramos a la Catedral donde deambulamos libremente para
cada uno observar a su gusto las instalaciones. Durante ese tiempo don José
Felipe nos explicó algunos detalles de la misma junto al Altar Mayor. En ese
momento algunos fieles salían de una Misa celebrada en la Capilla del Sagrario.
Pasé unos minutos a rezar y de nuevo me quedé impresionada al contemplar que la
capilla estaba al igual que la Sala Capitular, ornamentada por la obra del
padre Rupnik.
Salimos
de la Catedral a las 1 y 20 para dirigirnos a la
Iglesia de San Isidro, con la ilusión de poderla ver por dentro, ya que ésta
fue la catedral provisional de Madrid hasta que abrió sus puertas la Catedral
de la Almudena en 1993. Durante el camino, pasamos por la Iglesia Castrense
y por la Iglesia Pontificia, hacía mucho
calor y ya era en torno a las dos, por lo cual nos dispersamos en grupos
buscando un lugar a la sombra donde descansar y comer.
A las 7 montamos en el
autobús y volvimos a Manzanares. Durante el trayecto nos vimos sorprendidos por
una gran tormenta, pero gracias a Dios, llegamos sanos y salvos y sobre todo
contentos de haber vivido un día tan intenso y emocionante.
MARÍA TERESA GARCÍA PERALES.






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