El pasado 21 de septiembre, nos reuníamos los Catequistas con don José Felipe para dar la bienvenida al Curso Catequético. Después de una canción introductoria y una oración conjunta, revisamos nuestra vocación individualmente y meditamos a la luz de la Palabra de Dios, concretamente con el profeta Jeremías, nuestra trayectoria y experiencia como catequistas. Esto nos ayudó sin duda a abandonarnos en lo más profundo de nuestro corazón y encontrarnos con nosotros mismos en silencio para reflexionar sobre nuestro quehacer como catequistas en nuestra realidad cotidiana.
Y es que, nuestra labor de
catequistas, nos da sin duda la oportunidad de poder implicarnos en la
iniciación a la vida cristiana de los más pequeños. Además, aunque no estamos
libres de desanimarnos y sentirnos desmotivados
en ocasiones, tenemos la ocasión de poder vivir de primera mano el
entusiasmo y la alegría de la niñez así como ser receptores directos de sus
inquietudes y preocupaciones. Así lo he vivido cada lunes durante todo el curso formando a los niños de
la Catequesis de 2º Curso, junto a mi
equipo de Catequistas.
Al no haberse celebrado este
año primeras comuniones puedo decir que a veces la afluencia de los niños en la
Misa Familiar de los domingos podría haber sido más grande, pero sin embargo
muchos de los que asistían han participado habitualmente y de forma constante
en la lectura de las moniciones, las ofrendas o incluso como monaguillos, todo
lo cual les ayuda a enriquecernos espiritualmente los unos a otros
fortaleciendo así su espíritu cristiano.
Y así poco a poco,
construyendo y caminando juntos a lo largo del año llegamos al día 8 de mayo, nuestro último día
de Catequesis, después de un curso que ha transcurrido casi sin darnos cuenta.
Todas las catequistas de 2º nos quisimos despedir de nuestros catecúmenos hasta
el próximo curso haciendo una Catequesis conjunta en el Salón Parroquial, donde
empezamos coloreando un dibujo de la Virgen María y entonándole nuestros cantos
marianos. Y es que no podía ser de otra manera, tratándose del Mes de Mayo, el
Mes por excelencia de María nuestra madre, en un año especial ( 2017 ), en el
que se conmemora un siglo de la aparición de la Virgen de Fátima. Por último terminamos
nuestra catequesis final con un vídeo sobre la vida de la Virgen y los niños
fueron colocando sus dibujos en un panel formando una composición en honor a
nuestra Madre.
Y así, después de dos años de
preparación, nos encontramos ahora a mitad de un camino que sin duda vale la
pena recorrer juntos y que culminará con el Sacramento de la Primera Comunión.
Ojalá todos estos niños y
niñas que estamos preparando puedan seguir perseverando en un futuro próximo,
porque la Iglesia necesita seguir siendo bendecida a través de los Sacramentos,
por lo cual hemos de tener presente en
nuestras oraciones el pedir por nuestros
niños de catequesis y sus familias para que sigan caminando por el camino
trazado, de forma que dado que son el futuro de la Iglesia, puedan transformar
nuestro mundo en orden a hacerlo más sensible a las necesidades de los más
necesitados.
El próximo curso nos seguirá
deparando más experiencias y la oportunidad de seguir construyendo y
enriqueciendo junto a los más pequeños
la fe cristiana en el seno de nuestra comunidad parroquial.
Que nuestra Madre Santísima
nos cubra con su manto y nos ayude a crecer juntos aprendiendo a vivir según lo que
Jesús nos enseña.
No hay comentarios:
Publicar un comentario