sábado, 28 de octubre de 2017

75 ANIVERSARIO DE LA LLEGADA DE LA VIRGEN DEL TRASPASO A MANZANARES.

 

El 26 de marzo de este año pudimos participar en la celebración de la llegada hace 75 años de la actual imagen de nuestra Virgen del Traspaso. Para los que tuvimos la suerte de poder acompañarla en ese día, celebrar este evento fue un gran motivo de alegría a la vez que supuso una ocasión para que los hermanos cofrades pudiésemos encontrarnos en torno a María nuestra madre, bajo la advocación del Traspaso.

Para mí personalmente  que pertenezco a la Cofradía desde hace poco más de 11 años, vivir este día tan intenso y tan  lleno de momentos tan entrañables supuso un gran gozo a la vez que recordé la primera vez que la ví en mi primera visita a Manzanares y el cúmulo de sentimientos que produjo en mí al contemplarla. Sin duda fue su extremada sencillez, la armonia de sus ropas  y su gran expresividad obsevando en su regazo a su hijo muerto lo que más me conmovió.

Por ello, el haber tenido la ocasión de vivir la  efemerides de su llegada a Manzanares con una Eucaristía dominical en la Parroquia de la Asunción donde Ella fue la protagonista y escuchar un Himno dedicado a ella y compuesto e interpretado para la ocasión por el Coro y Rondalla de Mayores, hizo que todos los que estábamos allí pudiésemos emocionarnos profundamente.

Y para cerrar los actos en honor a nuestra Virgen tuvimos la oportunidad de poder acompañarla por las calles de Manzanares, en un itinerario y horario inhabitual en relación al que estamos acostumbrados. Además, tuvimos la suerte de que el día amaneció radiante y cargado de luminosidad, lo cual engrandeció el desfile procesional hasta el Guardapasos donde finalizó.

De todos los momentos vividos ese día guardo un bello recuerdo en mi corazón y una sensación muy agradable por haber podido compartir ese día con muchas personas que vibramos por un mismo ideal: el gran amor y respeto a nuestra Madre, nuestra Virgen del Traspaso. Y así, con la alegría de poder encontrarnos aquel día pudimos celebrar y  vivir la Fe, así como  sentirnos vivos, agradecidos y más unidos que nunca.

Y ahora, cuando han pasado unos meses de este evento y nos acercamos de nuevo al día 21 de noviembre en el que como cada año los hermanos celebramos de manera especial la onomástica de “Ntra. Señora de la Piedad”, es buena ocasión para agradecer los momentos vividos y así seguir dando razón de nuestra esperanza en el mundo en que vivimos. Sin duda, nuestra Madre del Traspaso seguirá orientando y alentándonos en nuestro camino para que no cesemos nunca de transmitir a los demás la alegría que sólo Ella y su Hijo  Unigénito nos pueden dar.

 

MARIA TERESA GARCÍA PERALES

 

 

 

martes, 24 de octubre de 2017

VIDA DEL SACERDOTE DE MANZANARES: DON FRANCISCO LÓPEZ DE LA MANZANARA Y PAZ-PEÑUELAS.

 Mi tío Francisco López de la Manzanara y Paz- Peñuelas nació en Manzanares el día 22 de noviembre de 1886. Era hijo de Francisco,  el cual estuvo casado dos veces. De su primer matrimonio tuvo una niña: mi tía Antonia y de su segundo matrimonio con Isabel tuvo cuatro hijos: Josefa, Vicenta, Ana y por fin el tan deseado niño al que dedico este artículo. De ellos, Ana era mi abuela a la cual no conocí, ya que falleció con 35 años, a los 2 meses de nacer mi mi madre. 

Era una familia humilde y a mi tío le pagó los estudios una señora de Manzanares a la que llamaban “la niña del cáncer”; llevaba una mascarilla que se tenía que levantar para poder recibir la Comunión. 

Por mi madre sé que mi tío tenía un carácter muy estricto y que quería mucho a su hermana, mi abuela, con la que se llevaba seis años. 

Aproximadamente por los años 1910-1911, cuando estaba estudiando en Ciudad Real, el Obispo le concedió un año de gracia y le permitió cantar Misa un año antes. Aún así su madre, que estaba supercontenta porque su “Paquito” fuese sacerdote, no llegó a verlo ya que falleció 3 ó 4 semanas antes. Pero cuando el ofreció la Misa por su madre, había unas señoras del pueblo que pasaron a la Sacristía para decirle que mientras él ofrecía la Misa ellas había visto a su madre en el Altar. 

Fue paje del Obispo en Ciudad Real. Si buscamos el significado de la palabra paje encontramos que dicha figura es la del “clérigo que presta servicios de paje a un prelado”.  

Años después cuando trasladaron al Obispo a otra Diócesis, don Francisco López de la Manzanara se vino a la Parroquia de la Asunción de Manzanares hasta que posteriormente lo nombraron párroco de Altagracia. Durante este tiempo vivió en casa de mi abuela donde tenía un dormitorio con una ventana que daba a la calle Jacinto Benavente, la cual no cerraba nunca, ni en invierno ni en verano por si alguien lo necesitaba a cualquier hora, para que no molestase al resto de los de la casa.   Además, en el pueblo hizo mucho por Acción Católica que hoy tanto se ha extendido gracias a Dios. 

El 22 de agosto de 1936 salió de su casa para ir a casa de unos vecinos, dos puertas más abajo. Una mujer que pedía por la calle lo vio y lo denunció, quizás a cambio de dinero. Entonces lo cogieron y se lo llevaron preso a la “perrera” del Ayuntamiento donde lo tuvieron arrestado tres días. Allí, sus familiares le enviaban comida pero no sé si se la darían. El 25 de agosto a las 3 de la tarde, día de San Luis Rey de Francia , fue ejecutado con 50 años de edad, en el camino del cementerio. Todas sus cosas: su reloj, crucifijo, etc…, fueron recogidas por un amigo de la familia, precisamente de la casa a la que iba cuando lo denunciaron. El crucifijo tenía una reliquia con un trocito de tela del Padre Claret del que mi tío era muy devoto y al mismo le cayó sangre suya que a día de hoy está roja igual que el día de su ejecución. Quizás si hubiese huido con unos paisanos que fueron a recogerlo para ir no sé si a Francia o Portugal, esta desgracia se hubiera evitado. Pero él no quiso escapar porque un sobrino suyo estaba en la cárcel y los otros solos, ya que mi abuela murió en el año 1915, y mi abuelo Malaguilla en 1933. 

Fue enterrado en el cementerio de Manzanares donde está su tumba. Posteriormente en el camino del cementerio pusieron una cruz que después quedó dentro del parque y finalmente desapareció de la noche a la mañana, quizás por que le molestase a alguien y la quitase con premeditación y alevosía. De ella nadie sabe dónde pueda estar. 

Esta historia ha llegado a mí gracias a mi madre y a mi chacha Dolores (prima de mi abuela), que vivía con nosotros y nos quería sin tener por qué, como si hubiera sido nuestra abuela o más. 

Y hoy, cuando estaba en Misa, he recordado que su cáliz está en la Parroquia de Altagracia, ya que mi madre hizo que grabaran en el filo de su base el nombre de mi tío: Francisco López de la Manzanara y lo donó a dicha Parroquia en memoria de tantas Eucaristías celebradas por él. 

Y ahora voy a hablar también del sobrino de don Francisco, llamado Paquito, hermano de mi madre, Anita Díaz López de la Manzanara, también mártir y al que cogieron preso al salir una tarde del Círculo Católico desde donde lo llevaron a la cárcel que estaba en la carretera de la Solana, hoy el Ambulatorio, dónde no sé cuántos días estuvo con seminaristas de Daimiel. El 8 de agosto los ataron con cuerdas y los llevaron hacia Membrilla andando, metiéndolos por un camino a la izquierda y allí los asesinaron a todos. Mi tío tenía sólo 27 años y recuerdo que en el lugar donde encontró la muerte había una cruz que hace algunos años quitaron de madrugada creyendo que no los veía nadie y se la llevaron en un camión sin que nadie sepa donde está.  

De mi tío guardo algunos escritos de los que el envió a su hermana Isabel, la hermana mayor de mi madre. 

Me puse a escribir este relato a las 12 horas. Son las 1 y 20 y no sé si se me habrá quedado algo olvidado, aunque creo que no. Y aunque tengo muchos recuerdos de mi tío Paco, no tengo la Cruz. De él tengo un libro de la vida de Jesús, otro de Latín, un cuadro del Corazón de Jesús que le regalaron cuando cantó la primera Misa, una hornacina dedicada a San Francisco que le regalaron las monjitas de la Solana, 2 estampas bordadas y quizás algo más que no recuerdo ahora… 

Espero no haberos aburrido. Un abrazo para todos y muchas, muchas gracias.   

¡ Un fuerte abrazo ¡: Anita Sánchez Maroto. 

  

(Transcrito de la carta enviada el día 25 de septiembre de 2017 desde Málaga por Anita Sánchez Maroto) 

 

jueves, 12 de octubre de 2017

LOS JÓVENES EN LA IGLESIA

 


El pasado 8 de septiembre, el Coro de Altagracia participó en el Novenario dedicado a nuestro Patrón, en un año sin duda muy especial por tratarse de la conmemoración del 75 Aniversario de la llegada de la imagen de Jesús del Perdón a Manzanares. Fueron sin duda días intensos en que nuestra Iglesia local de Manzanares nos ofreció la oportunidad de experimentar profundas vivencias en torno a nuestra fe.

Como el año pasado, se nos dio la oportunidad de participar con nuestros cantos en un día que concretamente estuvo dedicado a la Pastoral Juvenil, un sector que sin duda necesita un gran impulso, porque de los jóvenes es el futuro de la Iglesia. Por este motivo es necesario acogerlos y educarlos en el seguimiento de Cristo y así , con el entusiasmo que caracteriza a esta etapa de crecimiento del ser humano serán asi los constructores de un mañana lleno de esperanza.

A pesar de la dificultad del momento que les ha tocado vivir siempre habrá jóvenes dispuestos a luchar por los valores que supongan continuar con la Obra de Dios en la tierra. Ellos son sin duda imprescindibles para la Iglesia y  la sociedad.

En su Carta de principios de este año, el Papa Francisco escribe a los jóvenes con ocasión de la presentación del Documento Preparatorio de la XV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos que tendrá lugar en octubre de 2018, sobre el tema «Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional». Así Su Santidad se dirige a ellos dirigiéndoles palabras de aliento de las cuales he querido destacar el siguiente fragmento:

…Deseo también recordarles las palabras que Jesús dijo un día a los discípulos que le preguntaban: «Rabbí […] ¿dónde vives?». Él les respondió: «Venid y lo veréis» (Jn 1,38). También a ustedes Jesús dirige su mirada y los invita a ir hacia Él. ¿Han encontrado esta mirada, queridos jóvenes? ¿Han escuchado esta voz? ¿Han sentido este impulso a ponerse en camino? Estoy seguro que, si bien el ruido y el aturdimiento parecen reinar en el mundo, esta llamada continua a resonar en el corazón da cada uno para abrirlo a la alegría plena. Esto será posible en la medida en que, a través del acompañamiento de guías expertos, sabrán emprender un itinerario de discernimiento para descubrir el proyecto de Dios en la propia vida. Incluso cuando el camino se encuentre marcado por la precariedad y la caída, Dios, que es rico en misericordia, tenderá su mano para levantarlos…”

“…Un mundo mejor se construye también gracias a ustedes, que siempre desean cambiar y ser generosos. No tengan miedo de escuchar al Espíritu que les sugiere opciones audaces, no pierdan tiempo cuando la conciencia les pida arriesgar para seguir al Maestro. También la Iglesia desea ponerse a la escucha de la voz, de la sensibilidad, de la fe de cada uno; así como también de las dudas y las críticas. Hagan sentir a todos el grito de ustedes, déjenlo resonar en las comunidades y háganlo llegar a los pastores. San Benito recomendaba a los abades consultar también a los jóvenes antes de cada decisión importante, porque «muchas veces el Señor revela al más joven lo que es mejor» (Regla de San Benito III, 3).

 Que estas palabras de nuestro querido Papa nos transmitan el entusiasmo y la alegría que necesitamos cada día para  recomenzar de nuevo ante las dificultades cotidianas. Estamos empezando un nuevo curso que nos deparará momentos de todo tipo no exentos de dificultad, pero también cargados de esperanzas. Animemos a los jóvenes en su trayectoria vital, sabiéndonos acompañados por el Dios de la Vida que guiará nuestro camino.