Mi tío Francisco López de la Manzanara y Paz- Peñuelas nació en Manzanares el día 22 de noviembre de 1886. Era hijo de Francisco, el cual estuvo casado dos veces. De su primer matrimonio tuvo una niña: mi tía Antonia y de su segundo matrimonio con Isabel tuvo cuatro hijos: Josefa, Vicenta, Ana y por fin el tan deseado niño al que dedico este artículo. De ellos, Ana era mi abuela a la cual no conocí, ya que falleció con 35 años, a los 2 meses de nacer mi mi madre.
Era una familia humilde y a mi tío le pagó los estudios una señora de Manzanares a la que llamaban “la niña del cáncer”; llevaba una mascarilla que se tenía que levantar para poder recibir la Comunión.
Por mi madre sé que mi tío tenía un carácter muy estricto y que quería mucho a su hermana, mi abuela, con la que se llevaba seis años.
Aproximadamente por los años 1910-1911, cuando estaba estudiando en Ciudad Real, el Obispo le concedió un año de gracia y le permitió cantar Misa un año antes. Aún así su madre, que estaba supercontenta porque su “Paquito” fuese sacerdote, no llegó a verlo ya que falleció 3 ó 4 semanas antes. Pero cuando el ofreció la Misa por su madre, había unas señoras del pueblo que pasaron a la Sacristía para decirle que mientras él ofrecía la Misa ellas había visto a su madre en el Altar.
Fue paje del Obispo en Ciudad Real. Si buscamos el significado de la palabra paje encontramos que dicha figura es la del “clérigo que presta servicios de paje a un prelado”.
Años después cuando trasladaron al Obispo a otra Diócesis, don Francisco López de la Manzanara se vino a la Parroquia de la Asunción de Manzanares hasta que posteriormente lo nombraron párroco de Altagracia. Durante este tiempo vivió en casa de mi abuela donde tenía un dormitorio con una ventana que daba a la calle Jacinto Benavente, la cual no cerraba nunca, ni en invierno ni en verano por si alguien lo necesitaba a cualquier hora, para que no molestase al resto de los de la casa. Además, en el pueblo hizo mucho por Acción Católica que hoy tanto se ha extendido gracias a Dios.
El 22 de agosto de 1936 salió de su casa para ir a casa de unos vecinos, dos puertas más abajo. Una mujer que pedía por la calle lo vio y lo denunció, quizás a cambio de dinero. Entonces lo cogieron y se lo llevaron preso a la “perrera” del Ayuntamiento donde lo tuvieron arrestado tres días. Allí, sus familiares le enviaban comida pero no sé si se la darían. El 25 de agosto a las 3 de la tarde, día de San Luis Rey de Francia , fue ejecutado con 50 años de edad, en el camino del cementerio. Todas sus cosas: su reloj, crucifijo, etc…, fueron recogidas por un amigo de la familia, precisamente de la casa a la que iba cuando lo denunciaron. El crucifijo tenía una reliquia con un trocito de tela del Padre Claret del que mi tío era muy devoto y al mismo le cayó sangre suya que a día de hoy está roja igual que el día de su ejecución. Quizás si hubiese huido con unos paisanos que fueron a recogerlo para ir no sé si a Francia o Portugal, esta desgracia se hubiera evitado. Pero él no quiso escapar porque un sobrino suyo estaba en la cárcel y los otros solos, ya que mi abuela murió en el año 1915, y mi abuelo Malaguilla en 1933.
Fue enterrado en el cementerio de Manzanares donde está su tumba. Posteriormente en el camino del cementerio pusieron una cruz que después quedó dentro del parque y finalmente desapareció de la noche a la mañana, quizás por que le molestase a alguien y la quitase con premeditación y alevosía. De ella nadie sabe dónde pueda estar.
Esta historia ha llegado a mí gracias a mi madre y a mi chacha Dolores (prima de mi abuela), que vivía con nosotros y nos quería sin tener por qué, como si hubiera sido nuestra abuela o más.
Y hoy, cuando estaba en Misa, he recordado que su cáliz está en la Parroquia de Altagracia, ya que mi madre hizo que grabaran en el filo de su base el nombre de mi tío: Francisco López de la Manzanara y lo donó a dicha Parroquia en memoria de tantas Eucaristías celebradas por él.
Y ahora voy a hablar también del sobrino de don Francisco, llamado Paquito, hermano de mi madre, Anita Díaz López de la Manzanara, también mártir y al que cogieron preso al salir una tarde del Círculo Católico desde donde lo llevaron a la cárcel que estaba en la carretera de la Solana, hoy el Ambulatorio, dónde no sé cuántos días estuvo con seminaristas de Daimiel. El 8 de agosto los ataron con cuerdas y los llevaron hacia Membrilla andando, metiéndolos por un camino a la izquierda y allí los asesinaron a todos. Mi tío tenía sólo 27 años y recuerdo que en el lugar donde encontró la muerte había una cruz que hace algunos años quitaron de madrugada creyendo que no los veía nadie y se la llevaron en un camión sin que nadie sepa donde está.
De mi tío guardo algunos escritos de los que el envió a su hermana Isabel, la hermana mayor de mi madre.
Me puse a escribir este relato a las 12 horas. Son las 1 y 20 y no sé si se me habrá quedado algo olvidado, aunque creo que no. Y aunque tengo muchos recuerdos de mi tío Paco, no tengo la Cruz. De él tengo un libro de la vida de Jesús, otro de Latín, un cuadro del Corazón de Jesús que le regalaron cuando cantó la primera Misa, una hornacina dedicada a San Francisco que le regalaron las monjitas de la Solana, 2 estampas bordadas y quizás algo más que no recuerdo ahora…
Espero no haberos aburrido. Un abrazo para todos y muchas, muchas gracias.
¡ Un fuerte abrazo ¡: Anita Sánchez Maroto.
(Transcrito de la carta enviada el día 25 de septiembre de 2017 desde Málaga por Anita Sánchez Maroto)
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