jueves, 18 de febrero de 2016

 

CELEBRAR LA FE

Llega de nuevo un año más la Semana Santa, un tiempo de reflexión, de perdón, de búsqueda, encuentro y oración en torno a la Cruz. Se interrumpe el sentir rutinario de los días, y se hace un paréntesis en el transcurso de nuestra vida, intentando establecer la ocasión de rememorar con intensidad los episodios centrales de la vida de Jesús.

Y vuelve a mi memoria, el recuerdo de otras muchas Semanas Santas, en diversos lugares y con otras gentes, situaciones llenas de encuentros que conducen y ayudan siempre a revisar la vida junto al  fervor popular que impregna las calles y que supone un tiempo especial e íntimo junto a Dios, en un  Camino hacia la Pascua que nos conduce al  fortalecimiento de nuestra Fe.

Siempre he considerado que existen dos formas paralelas de celebrar la Semana Santa y que libremente, cada uno puede decantarse por una de ellas o a su vez participar de las dos.

Por un lado podemos vivir estos días internamente, desde el recogimiento y la participación que supone asistir en los templos a las Celebraciones Litúrgicas, rezando ante el Monumento al Santísimo o celebrando la Resurrección del Señor en la Vigilia Pascual. Por otro lado, también nuestra participación puede ser externa,  contemplando los pasos procesionales que inundan las calles o acompañando como penitentes a Jesús que camina entre nosotros en recuerdo de su Pasión, Muerte y Resurrección.

Pienso que estas son dos formas distintas de vivir y celebrar la Fe y que no deberían existir la una sin la otra. Por ello, las diversas Cofradías que conforman el entramado de la Semana Santa en Manzanares no se limitan a manifestarse públicamente en Jueves, Viernes Santo o Domingo de Resurrección. Su labor va más allá y pasa por el compromiso con sus semejantes.

Desde mi experiencia en los 10 años que llevo conociendo de cerca cómo  funciona la Cofradía de la Virgen del Traspaso, Descendimiento y Santa Cruz, puedo decir que la esencia de los cofrades radica en  un esfuerzo sustentando por una ilusión continua de seguir avanzando. Cabe destacar este año que tres miembros de la Junta de Gobierno han restaurado por completo el grupo escultórico del Descendimiento, ya que el paso de los años lo había deteriorado bastante. Gracias a su dedicación y tiempo, podremos disfrutar este año de un paso renovado y más bello aún si cabe.

Y así, la consecución de los objetivos conseguidos da paso a establecer otras metas, basadas en la devoción a un titular que nos lleva a vibrar  por ese Alguien que marca el rumbo de nuestra vida.

Y a pesar de que a veces las estadísticas tilden la situación actual de la Iglesia Católica en España de crisis, o escuchemos frases como la de que : “Vivimos en una sociedad secularizada en la que Dios está ausente”, los católicos no podemos dejarnos influir por aseveraciones de este tipo ya que “nuestros cimientos” son sólidos y firmes.

Que estos días sean pues, algo más que unos días de descanso y nos brinden  una nueva oportunidad de entrega a Dios y a los que nos rodean, buscando siempre hacer el bien. Recordemos las palabras del Hermano Roger de Taizé, que solía decir a los jóvenes reunidos allí: «Si Cristo no hubiese resucitado, nosotros no estaríamos aquí». Por tanto, celebremos pues nuestra Fe, heredada de nuestros mayores y seamos siempre germen de esperanza en un mundo en el que a veces somos incomprendidos.

Gocemos pues esta Semana Santa del 2017 haciendo presente a Cristo Resucitado en medio de nosotros.

MARÍA TERESA GARCÍA PERALES

 

 

 

 

 

 

 

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