CELEBRAR LA FE
Llega de
nuevo un año más la Semana Santa, un tiempo de reflexión, de perdón, de
búsqueda, encuentro y oración en torno a la Cruz. Se interrumpe el sentir
rutinario de los días, y se hace un paréntesis en el transcurso de nuestra vida,
intentando establecer la ocasión de rememorar con intensidad los episodios centrales
de la vida de Jesús.
Y vuelve a
mi memoria, el recuerdo de otras muchas Semanas Santas, en diversos lugares y
con otras gentes, situaciones llenas de encuentros que conducen y ayudan
siempre a revisar la vida junto al fervor popular que impregna las calles y que
supone un tiempo especial e íntimo junto a Dios, en un Camino hacia la Pascua que nos conduce al fortalecimiento de nuestra Fe.
Siempre he
considerado que existen dos formas paralelas de celebrar la Semana Santa y que libremente,
cada uno puede decantarse por una de ellas o a su vez participar de las dos.
Por un lado
podemos vivir estos días internamente,
desde el recogimiento y la participación que supone asistir en los templos a las
Celebraciones Litúrgicas, rezando ante el Monumento al Santísimo o celebrando
la Resurrección del Señor en la Vigilia Pascual. Por otro lado, también nuestra
participación puede ser externa, contemplando los pasos procesionales que
inundan las calles o acompañando como penitentes a Jesús que camina entre
nosotros en recuerdo de su Pasión, Muerte y Resurrección.
Pienso que estas
son dos formas distintas de vivir y celebrar la Fe y que no deberían existir la
una sin la otra. Por ello, las diversas Cofradías que conforman el entramado de
la Semana Santa en Manzanares no se limitan a manifestarse públicamente en
Jueves, Viernes Santo o Domingo de Resurrección. Su labor va más allá y pasa
por el compromiso con sus semejantes.
Desde mi
experiencia en los 10 años que llevo conociendo de cerca cómo funciona la Cofradía de la Virgen del Traspaso,
Descendimiento y Santa Cruz, puedo decir que la esencia de los cofrades radica
en un esfuerzo sustentando por una ilusión
continua de seguir avanzando. Cabe destacar este año que tres miembros de la
Junta de Gobierno han restaurado por completo el grupo escultórico del
Descendimiento, ya que el paso de los años lo había deteriorado bastante.
Gracias a su dedicación y tiempo, podremos disfrutar este año de un paso
renovado y más bello aún si cabe.
Y así, la
consecución de los objetivos conseguidos da paso a establecer otras metas, basadas
en la devoción a un titular que nos lleva a vibrar por ese Alguien que marca el rumbo de nuestra
vida.
Y a pesar de que a veces las estadísticas tilden la situación actual de la Iglesia Católica en España de crisis, o escuchemos frases como la de que : “Vivimos en una sociedad secularizada en la que Dios está ausente”, los católicos no podemos dejarnos influir por aseveraciones de este tipo ya que “nuestros cimientos” son sólidos y firmes.
Que estos
días sean pues, algo más que unos días de descanso y nos brinden una nueva oportunidad de entrega a Dios y a
los que nos rodean, buscando siempre hacer el bien. Recordemos las palabras del
Hermano Roger de Taizé, que solía decir a los jóvenes reunidos allí: «Si Cristo
no hubiese resucitado, nosotros no estaríamos aquí». Por tanto, celebremos pues
nuestra Fe, heredada de nuestros mayores y seamos siempre germen de esperanza
en un mundo en el que a veces somos incomprendidos.
Gocemos
pues esta Semana Santa del 2017 haciendo presente a Cristo Resucitado en medio
de nosotros.
MARÍA TERESA GARCÍA PERALES
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