domingo, 1 de mayo de 2016

CRUCES DE MAYO.




En muchos lugares de nuestra geografía, se sigue la tradición de celebrar la festividad de las “Cruces de Mayo”, durante la primera semana de este mes. Para ello, asociaciones de diversa índole, especialmente de carácter religioso, aúnan esfuerzos para levantar preciosas cruces en lugares significativos de pueblos y ciudades, así como en casas particulares.

Esta fiesta que se conmemora desde antiguo parece tener su origen en el relato del hallazgo por Santa Elena de la auténtica Cruz de Cristo. La leyenda cuenta que cuando el emperador Constantino se enfrentaba a los bárbaros a orillas del Danubio, viendo imposible su victoria, dada la magnitud del ejército enemigo, tuvo una visión en la que en el cielo apareció una Cruz de Cristo muy brillante, encima de la cual podía leerse: “In hoc signo vinces” (Con esta señal vencerás…). Entonces hizo construir una Cruz y la puso al frente de su ejército, lo cual le ayudó a vencer a sus enemigos. En señal de agradecimiento, Constantino se  bautizó y mandó edificar iglesias. Después envió a su madre Santa Elena a Jerusalén en busca de la verdadera Cruz de Cristo que fue encontrada un día 3 de mayo en el monte donde la  tradición situaba la muerte de Jesucristo.

Siguiendo esta tradición centenaria de levantar cruces en torno al 3 de mayo, las dos profesoras de Religión del colegio “Altagracia”, Cristina Fernández-Pacheco y Mati Castillo, han preparado una Cruz en cuya decoración ha colaborado todo el alumnado que recibe clases de dicha asignatura, lo cual merece la pena destacar, pues ha sido el fruto de su esfuerzo e ilusión el que nos permite disfrutar de ella durante unos días como en otros lugares de Manzanares en que también se han levantado cruces, esas cruces que al contemplarlas nos recuerdan donde padeció y venció al pecado y la muerte nuestro Señor Jesucristo.



La Cruz, siempre la cruz, un gran símbolo para los cristianos, transformada en Victoría por la Resurrección, con sus dos maderos: “el madero horizontal” que nos muestra el sentido de nuestro caminar, al que Cristo se ha unido, haciéndose igual a nosotros excepto en el pecado, y el “madero vertical”, que nos enseña cuál es nuestro origen – la Trinidad que nos ha creado por amor, y cuál es nuestro destino común – el Cielo y la Vida Eterna.

MARÍA TERESA GARCÍA PERALES.

 

 

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario